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Las manos detrás del sabor: María Elena López y una vida de esfuerzo en la cocina de Moroleón.

Leti Núñez
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MOROLEÓN.- Detrás de cada tamal, cada corunda y cada platillo hay una historia de esfuerzo, tradición familiar y mucho corazón. Así es la historia de la señora María Elena López, cariñosamente conocida en la región como “La Güera”, quien desde hace más de cuatro décadas ha dedicado su vida a la preparación de alimentos que hoy forman parte de los recuerdos y las tradiciones de muchas familias.

Su historia comenzó hace más de 40 años, cuando, junto a su esposo, inició la venta de tamales, siguiendo una tradición que venía de la familia de él. Lo que comenzó como un emprendimiento familiar se convirtió, con el paso del tiempo, en una forma de vida que les permitió sacar adelante a sus cuatro hijos con mucho trabajo, dedicación y sacrificio.

En aquellos primeros años, además de tamales, preparaban buñuelos, pozole, mole, arroz y corundas. Con el tiempo, algunos productos dejaron de elaborarse, pero la esencia del negocio permanece viva hasta nuestros días.

Actualmente, la señora Nena continúa ofreciendo tamales de chile rojo, chile verde, dulce y garbanzo, además de sus tradicionales corundas, mole y arroz. Su calendario de trabajo está lleno de sabor: los viernes y sábados son para los tamales; los domingos, para el mole y el arroz; y los lunes, para las corundas. También prepara mole en polvo, muy solicitado por habitantes de la colonia e incluso por personas que llegan desde Estados Unidos y que desean llevarse un pedacito de esta tradición.

Pero detrás de cada platillo hay mucho más que ingredientes y recetas. Hay madrugadas de trabajo, manos que no se cansan, paciencia y un cariño que se transmite en cada preparación. La señora Nena reconoce que es una labor pesada y agotadora, pero también habla de ella con una profunda satisfacción. Desde el inicio, sus cuatro hijos participaron en el negocio, cada uno colaborando de acuerdo con sus posibilidades. Hoy, uno de sus hijos continúa a su lado, junto con sus nietos, quienes representan la esperanza de que esta tradición siga pasando de generación en generación.

Con mucha sinceridad, reconoce que el apoyo de su hijo es fundamental, pues el trabajo se ha vuelto más difícil con los años. Sin embargo, su entusiasmo por seguir adelante permanece intacto.

Y si hay algo que distingue su cocina, es la filosofía con la que prepara cada alimento. Para ella, cocinar no consiste solamente en seguir una receta, sino en poner el corazón en lo que se hace. “Si tú estás cocinando y por algo te enojas, no te queda buena la comida. Hay que echarle mucho amor a las cosas”, comparte la señora Nena. Una frase sencilla, pero llena de significado, que refleja la pasión con la que ha dedicado tantos años a su negocio.

Durante estas cuatro décadas han pasado por sus manos pedidos grandes y pequeños, pero para ella todos tienen el mismo valor. Ha construido una relación especial con sus clientes, muchos de los cuales regresan cada ocho días para disfrutar de sus productos. Esa fidelidad representa una de las mayores satisfacciones de su trayectoria: saber que su sazón sigue presente en las mesas y en la vida cotidiana de tantas personas.

Ahora, su deseo es que su hijo y sus nietos continúen con este legado. Sabe que no es un trabajo fácil y por eso los anima a echarle ganas, a valorar lo que han construido y a mantener viva una tradición que ha costado años de esfuerzo.

El negocio de la señora nena se encuentra en Av. Morelos #147-B de Moroleón, para realizar sus pedidos pueden comunicarse al (445) 688 0228.

Apoyemos los negocios locales y a las personas que, con años de esfuerzo, mantienen vivas nuestras tradiciones gastronómicas. 

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