CIUDAD DE MÉXICO.- Entre el estruendo de la explosión, el humo negro y las llamas que consumían todo a su paso en el Puente de la Concordia, una imagen quedó grabada en la memoria de quienes presenciaron la tragedia: una mujer caminando con una bebé en brazos, con el cuerpo en carne viva, pero aún con fuerzas para proteger a la pequeña.
Su nombre es Alicia Matías Teodoro, una abuelita de Iztapalapa que, el pasado miércoles 10 de septiembre, se convirtió en símbolo de amor y valentía cuando decidió cubrir con su propio cuerpo a su nieta en medio del incendio provocado por la explosión de una pipa de gas.
Trabajadora como checadora de combis en el paradero de la zona, doña Alicia había llevado a la niña consigo porque su hija (madre soltera) no podía llevarla a su trabajo. El destino quiso que ambas estuvieran en el lugar del accidente, pero fue el acto de la abuela el que cambió el rumbo de la tragedia: mientras el fuego avanzaba, ella abrazó con fuerza a su nieta, evitando que las llamas alcanzaran de lleno a la menor.
El resultado fue devastador para ella: quemaduras de tercer grado en el 98 % de su cuerpo. La pequeña, en cambio, solo sufrió lesiones menores y se encuentra estable.

La foto de la mujer, caminando entre los escombros con la niña en brazos, recorrió las redes sociales y desató una ola de conmoción y solidaridad. Miles de usuarios la nombraron “heroína” y “ejemplo de amor incondicional”, un título que, a la vista de todos, se ganó con el gesto más humano en medio del horror.
En el lugar, un policía auxilió a ambas y las trasladó al Hospital Magdalena de las Salinas, donde Alicia permanece internada en estado grave, recibiendo atención médica especializada.
La noche del jueves, un error de la Secretaría de Salud de la CDMX generó confusión: la dependencia incluyó su nombre en una lista de personas fallecidas. Sin embargo, horas después rectificó y reconoció que Alicia sigue con vida, aunque su estado es crítico.
“Lamentamos profundamente esta situación y ofrecemos una sincera disculpa a la familia, a quienes reiteramos nuestro respeto y solidaridad en este momento sensible”, señaló la institución en una tarjeta informativa.
Mientras tanto, familiares y vecinos permanecen en vela, esperando noticias alentadoras y aferrándose a la esperanza de que la mujer que desafió a las llamas por amor pueda sobrevivir.
En un país golpeado constantemente por la violencia y la tragedia, la historia de doña Alicia recuerda que todavía existen gestos que trascienden el dolor: el amor de una abuela que no dudó en entregar su cuerpo para salvar la vida de su nieta.


