INTERNACIONAL.- Al menos 2 mil personas han muerto durante la represión de las recientes protestas antigubernamentales en Irán, de acuerdo con la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos. La organización también reportó que más de 16 mil 700 personas fueron detenidas, en lo que ya es considerado el episodio más sangriento de represión civil en décadas dentro del país.
La cifra, difundida en medio de un nuevo llamado del presidente estadounidense Donald Trump para que los iraníes continúen las movilizaciones y tomen el control de sus instituciones, supera ampliamente el número de víctimas registradas en protestas previas y evoca el caos vivido durante la Revolución Islámica de 1979.
Las manifestaciones comenzaron a finales de diciembre como respuesta a la grave crisis económica, pero rápidamente evolucionaron hacia un desafío directo al sistema teocrático y, en particular, contra el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años. En imágenes y videos difundidos desde Teherán se observan grafitis y consignas que piden la muerte de Jamenei, un delito castigado con pena capital en Irán.
Según el informe, mil 850 de los fallecidos eran manifestantes, mientras que 135 eran simpatizantes del gobierno. Además, se confirmó la muerte de nueve niños y de nueve civiles que, presuntamente, no participaban en las protestas.
Este martes, tras varios días de aislamiento, los iraníes pudieron volver a realizar llamadas internacionales desde sus teléfonos celulares, lo que permitió la salida de más testimonios, imágenes y videos del estallido social y de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad.
Poco después de conocerse el nuevo balance de muertos, Donald Trump escribió en su red Truth Social:
“¡Patriotas iraníes, SIGAN PROTESTANDO – TÓMEN EL CONTROL DE SUS INSTITUCIONES!”.

El mandatario añadió que canceló todas las reuniones con funcionarios iraníes “hasta que el asesinato sin sentido de manifestantes se DETENGA” y aseguró que “la ayuda está en camino”, sin detallar en qué consistiría.
En respuesta, el canciller iraní Abbas Araghchi reconoció que mantiene comunicación con el enviado estadounidense Steve Witkoff, diálogo que, según dijo, continuó antes y después del estallido social. No obstante, advirtió que “las ideas y amenazas propuestas por Washington son incompatibles” con los intereses de Irán.
Skylar Thompson, integrante de la organización de derechos humanos que documenta los hechos, afirmó que el número de víctimas es impactante, al ser cuatro veces mayor al registrado durante las protestas de 2022 por la muerte de Mahsa Amini, la joven detenida por llevar mal el velo obligatorio.“Estamos horrorizados, pero creemos que la cifra aún es conservadora”, señaló.
Durante los disturbios, bancos y edificios gubernamentales fueron incendiados, mientras en las calles se registraron enfrentamientos con agentes de seguridad vestidos de civil, quienes, según testigos, detenían a transeúntes al azar. El saldo humano y político coloca a Irán ante una de las crisis internas más graves de su historia reciente.


