INTERNACIONAL.- La hija de la líder opositora venezolana María Corina Machado aceptó este miércoles el Premio Nobel de la Paz en nombre de su madre, luego de que las autoridades informaran que Machado no podría asistir a la ceremonia debido a su actual situación de clandestinidad.
Machado, quien no ha aparecido en público desde el 9 de enero, día en que fue brevemente detenida durante una protesta en Caracas, enfrenta un contexto de “peligro extremo”, según señaló Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel. Durante la ceremonia en Oslo, Frydnes destacó que la opositora “hizo todo lo posible” para acudir al evento y confirmó que, pese a las dificultades, “está a salvo” y llegará a la capital noruega.
La líder política, de 58 años, envió un mensaje grabado en el que agradeció los esfuerzos de quienes arriesgaron su seguridad para ayudarla a salir del país. “Este reconocimiento significa mucho para el pueblo venezolano”, afirmó, antes de indicar que se preparaba para abordar un avión. Machado también expresó su emoción por reencontrarse con su familia, a la que no ha visto en dos años.
Ante su ausencia, su hija Ana Corina Sosa fue quien recibió el galardón en una ceremonia que contó con la presencia de líderes latinoamericanos como los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), José Raúl Mulino (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay), quienes acudieron en señal de solidaridad.
El premio, anunciado el 10 de octubre, reconoció la lucha de Machado por una transición democrática en Venezuela, describiéndola como una mujer que “mantiene viva la llama de la democracia en medio de una creciente oscuridad”. Machado, ganadora de las primarias opositoras, había planeado competir contra Nicolás Maduro en las elecciones de 2024, pero fue inhabilitada por el gobierno. En su lugar participó el diplomático retirado Edmundo González, quien posteriormente buscó asilo en España tras la emisión de una orden de arresto en su contra.
El proceso electoral del 28 de julio de 2024 estuvo marcado por denuncias de represión, detenciones y violaciones a los derechos humanos, señalamientos que han sido repetidos por organismos internacionales y expertos independientes.
Machado se suma a la lista de laureados del Nobel de la Paz que no pudieron asistir a la ceremonia por persecución o encarcelamiento, como la iraní Narges Mohammadi, el bielorruso Ales Bialiatski, el chino Liu Xiaobo, la birmana Aung San Suu Kyi y el alemán Carl von Ossietzky.
Para Gustavo Tovar-Arroyo, activista venezolano exiliado, la ausencia de Machado en el evento “decepciona, pero no sorprende”. “Esto es parte de lo que implica luchar contra una dictadura o un régimen criminal. Ya estamos acostumbrados”, expresó.


