INTERNACIONAL.- En un mensaje contundente tras el Rosario por la Paz en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV hizo un llamado urgente a enfrentar “como humanidad y con humanidad esta hora dramática de la historia”, advirtiendo sobre el avance de la violencia y la normalización de la guerra en el mundo.
Ante miles de fieles, el Pontífice denunció que el mundo vive un momento crítico “donde parece que no hay suficientes tumbas”, al tiempo que señaló directamente las “responsabilidades ineludibles de los gobiernos” frente a los conflictos armados y decisiones que ponen en riesgo la vida humana.
“¡Basta ya de la guerra!”
Durante su mensaje, León XIV elevó el tono al exigir el fin de los conflictos armados: “¡Basta ya de la guerra! ¡Basta de la idolatría del poder, del dinero y de la violencia!”, expresó, subrayando que la verdadera fuerza no está en las armas, sino en el servicio a la vida, la dignidad y el perdón.
El Papa criticó también la banalización del mal y el uso de la religión para justificar la violencia, señalando que quienes se alejan de Dios “convierten su poder en un ídolo mudo” y terminan sacrificando valores fundamentales.
Advertencia a líderes mundiales.
El Pontífice hizo un llamado directo a los gobernantes del mundo, instándolos a detener la escalada de violencia y optar por el diálogo: “¡Deténganse! Es tiempo de paz. Siéntense en mesas de diálogo, no en mesas donde se planea el rearme y acciones de muerte”.
Asimismo, advirtió sobre el “delirio de omnipotencia” que, dijo, está desestabilizando a la humanidad y alimentando guerras, injusticias y abusos contra los más vulnerables.
La paz como responsabilidad global.
León XIV insistió en que la paz no es una utopía, sino una construcción colectiva que comienza desde cada persona y comunidad. “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta”, afirmó.
También recordó el llamado histórico de anteriores pontífices como Juan Pablo II y Juan XXIII, reiterando que “nada se pierde con la paz, todo se puede perder con la guerra”.
Un mensaje de esperanza.
Pese al panorama global, el Papa concluyó con un mensaje de esperanza y fe, asegurando que la humanidad aún puede cambiar el rumbo: “Somos un pueblo que ya resucita”, expresó.
El líder de la Iglesia Católica reafirmó que la oración no es evasión, sino una herramienta que impulsa la acción, la reconciliación y la construcción de un mundo más justo.
Con este mensaje, León XIV coloca la paz, el diálogo y la dignidad humana como ejes centrales de su pontificado, en medio de un contexto internacional marcado por conflictos y tensiones crecientes.


