LEÓN, GTO.- La muerte de una jirafa reticulada (Giraffa reticulata) al interior del Parque Zoológico de León volvió a colocar al recinto en el centro de la polémica y reavivó las críticas sobre las condiciones de seguridad y bienestar de los animales bajo su resguardo, especialmente luego de una serie de incidentes y señalamientos registrados en los últimos meses.
Fue el propio zoológico quien confirmó el fallecimiento del ejemplar a través de un comunicado difundido en sus redes sociales, en el que explicó que, de manera preliminar, se presume que el accidente ocurrió cuando la jirafa intentó alcanzar vegetación ubicada fuera de su área de exhibición.
Según la versión oficial, el animal habría quedado atorado en el perímetro de la instalación y posteriormente cayó al suelo.
Como hipótesis inicial, la institución informó que la muerte pudo haber sido consecuencia de una “broncoaspiración de contenido ruminal“, aunque aclaró que la causa definitiva deberá confirmarse mediante la necropsia y los estudios complementarios correspondientes.
La Dirección Técnica Operativa del zoológico anunció el inicio de una investigación interna para reconstruir la secuencia de los hechos y determinar qué factores permitieron que ocurriera el accidente.
Un accidente que abre nuevas interrogantes.
Aunque la investigación continúa, el hecho ha generado cuestionamientos sobre el diseño y las condiciones de seguridad de las instalaciones destinadas a especies de gran tamaño como las jirafas.
Especialistas en bienestar animal han señalado en diversas ocasiones que los recintos deben minimizar cualquier riesgo que permita a los ejemplares quedar atrapados, sufrir caídas o acceder a zonas que representen un peligro para su integridad, por lo que el caso vuelve a poner bajo la lupa los protocolos de prevención del zoológico.
La muerte del ejemplar también alimenta las críticas de ciudadanos y organizaciones protectoras de animales, quienes han pedido mayor transparencia sobre las condiciones en las que se encuentran los animales del parque y las acciones implementadas para evitar nuevos incidentes.
Un historial reciente de controversias.
El fallecimiento de la jirafa no ocurre de manera aislada. En diciembre de 2025, el Zoológico de León fue objeto de inspecciones por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tras la muerte de 24 borregos muflones, los cuales fueron atacados por una jauría de perros que ingresó al recinto.
A raíz de ese caso, una asociación civil promovió un amparo que derivó en verificaciones oficiales y en la exigencia de adecuaciones para reforzar la protección de los ejemplares.
Meses después, el 22 de abril de 2026, la Profepa ordenó el cierre temporal del zoológico para atender diversos requerimientos administrativos y técnicos relacionados con la operación del parque y las condiciones de bienestar animal.
El recinto permaneció cerrado durante tres días y reabrió el 25 de abril, una vez que la autoridad federal informó que las observaciones habían sido atendidas.
Señalamientos por presuntas irregularidades.
A estos antecedentes se suman las declaraciones realizadas por la presidenta municipal de León, Alejandra Gutiérrez Campos, quien denunció públicamente la existencia de una presunta red de corrupción y tráfico ilegal de animales dentro del zoológico.
La alcaldesa señaló posibles irregularidades en el control y registro de ejemplares, aunque posteriormente precisó que dichos hechos corresponderían, principalmente, a administraciones anteriores a 2021.
Sin embargo, la suma de estos episodios mantiene al Zoológico de León bajo un intenso escrutinio público, mientras diversos sectores exigen una revisión profunda de sus protocolos de manejo, seguridad y bienestar animal.


